VINO & FÚTBOL vs CERVEZA & RUGBY

Una crónica original, un derby especial, un maridaje diferente.

Un célebre aforismo perdido ya en la memoria de los viejos aficionados consideraba el rugby como un deporte de villanos jugado por caballeros, mientras que el fútbol se significaba por ser un deporte noble practicado por truhanes. Frente al origen tosco y popular del primero, el deporte rey tuvo desde sus inicios un ascendiente mucho más ilustre. Pero eran otros tiempos. Muy, muy lejanos. Cambió la sociedad y con ella trocaron los hábitos y las costumbres. El deporte derivó en un lucrativo negocio y el juego se transformó en un espectáculo mediático. Se renovaron las modas y se reciclaron los gustos, pero en esencia, aunque sólo perviva aquel simbolismo originario, aquellas sentencias consuetudinarias aún mantienen cierta vigencia.

Aquel proverbio deportivo bien podría aplicarse al culto del vino y la cerveza. Los anales de la antigüedad ya constataban que el vino era considerado como la bebida de las élites mientras que la cerveza se degradaba a una condición menos distinguida. Con temeraria audacia me lanzo a escribir esta insolente crónica siempre sujeta a querencias incondicionales, a interpretaciones interesadas o a polémicas inspiradoras. Se podría discutir cuál de estos elixires tiene el honor de figurar como el más antiguo en la historia de la humanidad. Controvertido asunto cuya querella nos llevaría a otros derroteros que nada aporta al asunto en cuestión. Se plantea un debate subversivo, provocador, encendido… trufado de ingredientes que acompañen al placer de saborear esas sensaciones y emociones que sólo nos producen nuestras pasiones más atávicas. Fútbol y vino, rugby y cerveza, comparten interesantes semejanzas y curiosas paradojas que nos invitan a degustar esta atrevida cata periodística. Continuar leyendo “VINO & FÚTBOL vs CERVEZA & RUGBY”

VINO Y FÚTBOL vs CERVEZA Y RUGBY (II) Continuación…

Volviendo a nuestro notario de la actualidad, su observación minuciosa constataría que, pasado el Rubicón de los cuarenta, hombres y mujeres tienden a relegar al banquillo su afición cervecera en beneficio del vino. Una evolución natural que no significa necesariamente una devoción incondicional. Aunque hay también un sector joven, una hinchada cada vez más ruidosa y atrevida, que empieza a cosechar sus propias añadas de manera más selectiva y exigente. En cualquier caso, el perfil del consumidor medio delata un poso de veteranía innegable. Esta pauta, no obstante, se quiebra cuando el envite se juega en torno a un mantel. Comidas, cenas, almuerzos, pinchos, celebraciones… donde el convite se riega obligatoriamente con caldos, independientemente de la condición de los comensales. Toda bebida ajena al vino, que ha de solicitarse de manera casi clandestina, tendrá siempre la consideración de lujo innecesario.

 

La esencia del rugby condensa una contradicción aparente. Requiere avanzar hacia campo contrario sorteando rivales pasando el balón de mano en mano, siempre hacia atrás. Una danza tribal que pudiera parecer contra natura y que sin embargo se convierte en una coreografía artística perfectamente coordinada. Como aquel que, pidiendo una ronda de cervezas, va esquivando clientes hasta llegar a la barra del bar. Y sin más terreno que ganar, va pasando las pintas a esos compañeros que escoltan su avance desde la retaguardia, dando el medio pecho al respetable, aunque sin perder nunca de vista su campo de acción. Luego llega la mêlée. Una conjunción de fuerza y vigor donde ambos equipos pugnan por un balón que yace huérfano en el suelo. Una lucha ruda pero noble en el que chocan hombros amigos en una gallarda batalla con el objetivo de ganar cancha al adversario. Los brindis con cerveza se asemejan a esas melés en el que las consumiciones se chocan con enérgica bizarría sin temor a resquebrajar ese círculo mágico de connivencia en torno a un terreno regado con el ímpetu de esa batalla fraternal. El momento cumbre llega cuando un jugador deposita con sus manos el balón tras la línea de gol del equipo contrario, ejecutando una épica atlética para lograr un ensayo redentor. De la misma forma que un cliente golpea su jarra contra el mostrador tras haber saciado el líquido elixir de un trago glorioso. El tanto conlleva un golpe de castigo o una última ronda, que no siempre se consuma con éxito. Continuar leyendo “VINO Y FÚTBOL vs CERVEZA Y RUGBY (II) Continuación…”

VINO Y FÚTBOL VS CERVEZA Y RUGBY (PARTE I)

Un célebre aforismo perdido ya en la memoria de los viejos aficionados consideraba el rugby como un deporte de villanos jugado por caballeros, mientras que el fútbol se significaba por ser un deporte noble practicado por truhanes. Frente al origen tosco y popular del primero, el deporte rey tuvo desde sus inicios un ascendiente mucho más ilustre. Pero eran otros tiempos. Muy, muy lejanos. Cambió la sociedad y con ella mudaron los hábitos y las costumbres. El deporte derivó en un lucrativo negocio y el juego se transformó en un espectáculo mediático. Se renovaron las modas y se reciclaron los gustos, pero en esencia, aunque sólo perviva aquel simbolismo originario, aquellas sentencias consuetudinarias aún mantienen cierta vigencia.

Aquel proverbio deportivo bien podría aplicarse al culto del vino y la cerveza. Los anales de la antigüedad ya constataban que el vino era considerado como la bebida de las élites mientras que la cerveza se degradaba a una condición menos distinguida. Con temeraria audacia me lanzo a escribir esta crónica lúdica siempre sujeta a querencias incondicionales, a interpretaciones interesadas o a polémicas inspiradoras. Se podría discutir cuál de estos elixires tiene el honor de figurar como el más antiguo en la historia de la humanidad. Controvertido asunto cuya querella nos llevaría a otros derroteros que nada aporta al asunto en cuestión. Se plantea un debate subversivo, provocador, encendido… trufado de ingredientes que acompañen al placer de saborear esas sensaciones y emociones que sólo nos producen nuestras pasiones más atávicas. Fútbol y vino, rugby y cerveza, comparten interesantes semejanzas y curiosas paradojas que nos invitan a degustar esta insolente cata narrativa. Continuar leyendo “VINO Y FÚTBOL VS CERVEZA Y RUGBY (PARTE I)”